Carlos Henrique Raposo, el fútbolista que nunca lo fue

Después de un pequeño impás vacacional, regresamos con algo que nos encanta, con más cosas del fútbol. En este caso una historia prácticamente increíble que bien pudiera estar sacada de una película de Hollywood. Se trata de la historia de Carlos Henrique Raposo, a quien alguien y en su momento le dio por ponerle el sobrenombre de “Kaiser”.

Sabiendo que esto va de fútbol y con ese apodo, seguro que habrás pensado que se trata de un auténtico crack del deporte rey, pero no. Fue futbolista profesional sin tener conocimientos de fútbol o sin tener absolutamente nada de técnica en el terreno de juego. ¿Cómo es posible?

¿Quién era Carlos Henrique Raposo?

Nació en Río Pardo, Brasil, el 2 de julio de 1963 y hoy en día es conocido como un futbolista de farsa. Pero a pesar de ello, fue seleccionado para jugar con diferentes clubes de Brasil y otros países.

A ello, hay que sumarle que, a pesar de haber jugado en un buen número de clubes, nunca disputó un partido completo. Además siempre estaba o conseguía simular estar lesionado, cambiaba mucho de equipo y se valía de diferentes artimañas para seguir su carrera futbolística.

Quienes le conocieron en su momento, aseguran que era el hombre con la cara más dura con el que se habían cruzado. Sin saber darle a un balón, jugó en Brasl, Estados Unidos, México y Francia. Eso sí, donde mejor se movía Carlos Henrique Raposo eran las discotecas, donde era experto en relacionarse con los jugadores de élite de la época.

Conseguía su apoyo para que le incluyeran como condición para fichar en una operación de traspaso. Esto ayudaba a tener más credibilidad al “Kaiser” y a ir de equipo en equipo.

El modus operandi de este “jugador” era fingir una lesión (o autolesionarse), pasaba unos meses en dique seco cobrando y viviendo a todo trapo, sin faltarle absolutamente de nada. Y eso que nadie le había visto jugar ni se tenían las referencias de scouting que existen hoy en día.

Contaba con un portentoso físico y quizá eso era lo que le daba el pego. En 20 años no llegó a jugar ni 20 partidos. Siempre era sustituido por alguien debido a una lesión.

Algunas de sus anécdotas

Un día parecía que iba a acabar su plan e iba a ser convocado porque el equipo donde jugaba no tenía a nadie más. Le tocaba saltar al campo. Dado su nulo nivel futbolístico comenzó a pelear con un aficionado y finalmente no saltó al campo.

Cuando el entrenador fue a ver qué había pasado, Carlos Henrique Raposo contestó algo así como: “Dios ya me quitó a un padre, ahora que me ha dado otro (por el entrenador), no voy a permitir que nadie le insulte”. Emocionado, el entrenador, se lo tragó y le perdonó.

Un día, tras fichar por otro equipo, el club quiso que los jugadores estuviesen frente a la afición en el campo tocando el balón. Como de eso no sabía mucho, salió airoso besando el escudo de la camiseta del equipo y mezclándose entre el público presente.

Otra, y quizá una de las más grandes, fue que aparecía de vez en cuando con un teléfono móvil de los de antes. Sí de esos que llevaban una maleta con la batería para poder funcionar con ellos. Imitaba que hablaba inglés, haciendo creer que muchos clubes de Europa querían contar con sus servicios.

Esto no duró demasiado dado que lo pillaron y quedó demostrado que sus conversaciones no tenían ningún sentido. Pero aún así consiguió seguir jugando gracias a firmar el contrato y lesionarse o fingir estarlo.

Hace unos años, en una conocida cadena de televisión de Brasil, desveló todos sus secretos y todos lo tomaron como una auténtica chanza. Toda esta historia está condensada en el documental de Louis Myles titulado “Kaiser: The Greatest Foorballer Never to Play Football”.

¿Conocíais su historia?

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